EL NIÑO Y LA TV

En la actualidad la TV y las distintas plataformas de películas (netflix, amazon, ect) tiene un rol muy importante en nuestra sociedad, tanto para los niños como para los adultos. Indudablemente representa un gran pasatiempo de esta época.

La TV tiene una influencia poderosa en los espectadores y por eso es fundamental la calidad de la programación elegida.

  La TV por  aire transmite unas horas al día, con pocos canales, reduciéndose la posibilidad de permanecer frente a la pantalla y contando con unas pocas horas dedicadas a la programación infantil.

En la actualidad se puede tener acceso a la TV por cable con una gran cantidad de canales con 24 hs de programación, inclusive los de dibujos y programación infantil.

Esto junto a la reducción del tiempo que el niño pasa con sus amigos en el barrio debido a cuestiones de seguridad, hace que esté más tiempo en el hogar  y por este motivo que sea más difícil limitar el tiempo frente a ésta y también por la  amplia y variada oferta que ofrece.

  Este es uno de los temas importantes a tener en cuenta, la cantidad de tiempo que pasa el niño frente a la TV. A parte de la calidad de programación es necesario que exista una restricción en la cantidad de tiempo que el niño dedique a ésta actividad, ya que cuando se torna excesiva el niño ocupa su tiempo en ésta y deja de hacer otras actividades como:

v  Interactuar con otros, padres, hermanos, amigos.

v  Jugar, que es una de las  actividades fundamentales del niño

v  Utilizar y desarrollar su creatividad e imaginación

v  Tomar una actitud activa frente a la realidad, pasando a una actitud pasiva.

  Dentro de la programación existe los programas dedicados al público en general, a los adultos y  la programación infantil.

         Con respecto a las dos  primeras, los padres deben tener el criterio suficiente como para no permitir ver determinados programas que están dirigidos a los adultos y que el niño no está en condiciones de comprender correctamente.

  Este es uno de los aspectos más negativos de la TV , es la exposición a situaciones violentas, escenas agresivas, escenas y contenidos sexuales, que no son adecuados para el niño, que se encuentra en desarrollo y todavía no tiene un criterio formado para poder tener una actitud crítica hacia lo que ve.

  Frente a éste tipo de programación es necesario hacerles saber a los niños que los personajes de ficción están representados por actores que interpretan un personaje y que todo lo que les sucede no es real. También es recomendable evitar los programas que causen al niño sufrimientos innecesarios. No es recomendable que los niños tengan una TV en su dormitorio si no se va a poder supervisar lo que ven y el tiempo que le dedican a esto.

Con respecto a la segunda hay dibujos con mucha violencia y cuyo objetivo siempre es destruir a otro. Cuando este estímulo es constante y de acuerdo a las características individuales de cada niño, y del entorno que lo rodea, pueden generar:

v  Que los niños imiten las situaciones de violencia que observan en  la TV.

v  Que lo tomen como un modelo de relacionarse con los otros.

v  Que piensen que es la forma de resolver problemas.

v  Y que consideren que la violencia es algo normal en la vida diaria.

  Pero también la TV puede convertirse en un estímulo positivo cuando se utiliza apropiadamente. Hay programas que transmiten valores, pautas culturales, que estimulan aprendizajes de contenido escolar ( números, letras, etc).

  Por lo tanto nuestro deber como padres es seleccionar este tipo de programación para acercarles a los niños productos de calidad y que sean acordes a sus intereses, y que puedan transmitirles valores a la vez que los entretengan.

  Esto exige de los padres disponer de un tiempo para ver algunos programas, y hacer  su propia evaluación sobre los temas y la manera en que se tratan. Quizás esta sea una buena oportunidad para compartir algunos programas con nuestros hijos y estimular discusiones  sobre los temas que se tratan. Esta selección de la programación por parte de  los adultos, nos brinda  la posibilidad de permitirle  a los niños elegir dentro de las opciones que le ofrecen sus padres.

 LIC. MARÍA ISABEL CRUZ ROSSI 

PSICOPEDAGOGA

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